22 mar. 2016

Record absoluto: Uñac gobernó 12 horas seguidas sin emular a Gioja


Intentar definir al humor político es más difícil que hacerle entender al gobernador de San Juan que la minería contamina.
Para esta nota, me propusieron el siguiente tema: “El humor político y su influencia en San Juan”. ¿Cuánto puede influir el género humorístico en una provincia? No mucho, a lo sumo puede que al humorista lo echen de su trabajo, lo censuren o lo incorporen a una lista negra y no vuelva a trabajar para el Estado hasta que cambie el gobierno. No mucho más que eso. Tal vez pueda influir un poquito en la opinión pública y contribuir al fracaso electoral de algún candidato, pero de ahí no pasa a mayores.

El humor siempre es político. Se para en un lugar de superioridad sobre aquello que enjuicia o critica. Generalmente se suele utilizar el rótulo “humor político” para aquellos textos que hacen referencia a los políticos, partidos políticos, candidatos partidarios y demás vulpinos. Eso haremos.

El humor sobre los políticos cuestiona aquellos principios naturales del hombre que en la política partidaria son corrompidos por valores superficiales (para el humorista, claro).
Veamos un ejemplo en el cual el principio de autosuperación, innato en los seres humanos, se ve trastocado por valores de carácter partidario.

¡Pobres!
— ¿Y qué haría usted con las miles de personas que están en situación de calle?
—Bueno, nuestro partido viene trabajando hace tiempo en un proyecto para pasarlos a situación de vereda.

Una de las características del humor sobre políticos es que trabaja en torno a lo que hace muchos años se conocía como “vergüenza”, hoy ya extinta en el ambiente político.
Aquí vemos un ejemplo que se nutre de mecanismos de comicidad como la sorpresa y el corrimiento (llevar al lector hacia un lado y luego dejar pasar una obviedad).

Flagelo
—En nuestro partido hemos decidido terminar con el flagelo de la droga.
— ¿Por qué?
—Nos quedamos sin stock.

Dicen que el humor es poner una cosa donde no va. Veamos un ejemplo para un titular tipo noticiero de TV.

“Sorpresa en la Cámara de Diputados por el hallazgo de una idea”.

Note el lector cómo está instalado el prejuicio sobre los políticos, que al titular le podríamos agregar: “sanjuanina”, “mendocina” o cualquier otra referencia geográfica y también funcionaría. Pero eliminar un prejuicio es una tarea tan ardua como encontrar un político honesto, un negro que no sea ladrón o un judío que no sea pijotero.

Muchas veces confundimos humor con verdades dichas a boca de jarro. Por ejemplo, la famosa frase del ex presidente uruguayo acerca de Cristina Fernández: “La vieja es peor que el tuerto”. Eso no es humor, es una verdad demostrada.

Lo que más le cuesta a la gente en general y al sanjuanino en capitán, es la comprensión y tolerancia de la ironía. Digo esto para justificar el párrafo anterior donde, claramente, utilizo una. 
Veamos otro ejemplo de principios que se acostumbran a cuestionar en el humor de este tipo.

Entrevista con un político
— ¿Cuál es el mayor problema de la oposición?
—Que siguen siendo esclavos de las corporaciones.
— ¿Y usted cómo lo sabe?
—Me lo dijeron en una capacitación que tuve en Barrick Gold.

El humor político debe criticar al poder, pero el poder no siempre es propiedad de los políticos. Veamos un ejemplo de humor sobre el poder económico, y con esto ya termino porque quiero volver a trabajar en la Fiesta Nacional del Sol.

Apodo
A Gioja le dicen “cafiolo perseguido” porque anda desesperado por no perder la plata que le traen las minas.

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