20 abr. 2011

El cuento oficialista

El pibe le golpeó tres veces el vidrio del auto intentando romperlo para robarle la cartera y no pudo. La mujer se desesperó y comenzó a los bocinazos. Él salió corriendo, la mujer se bajó del auto, lo empezó a perseguir y le gritaba: "¡vení, vení para acá!, que tu problema es de inclusión social, ¡vení desgraciado!, que si no accediste a la educación formal no es culpa tuya, ¡no corrás atorrante!, que no voy a llamar a la policía porque el sistema carcelario no te va a recuperar, ¡pará, pará! que ahora vas a poder acceder a internet gratuitamente, ¡pará... dejá de correr... vení conmigo, vamos que ya empieza 678 y vas a ver que sí se puede vivir con una sensación de felicidad permanente..." Y habiendo oído eso, el pibe rompió el record de Usain Bolt y se perdió en la ex villa donde ahora viven familias con más de diez hijos en casas de dos ambientes entregadas por el plan federal de viviendas dignas.

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